Los residentes de la Casa de Misericordia Betsaida, de la Asociación de Obras Cristianas de Gibraleón, se benefician de la terapia con animales

Si escucháramos ‘Enrique’, ‘Antoñita’, ‘Lola’, ‘Lolo’, ‘Trompi’, ‘Hércules’ o ‘Niña’, no sabríamos de qué o de quienes nos estarían hablando. Pero en la Asociación de Obras Cristianas de Gibraleón sí, sin duda.

Porque en su centro Betsaida Casa de Misericordia  hace ya varios años que se marcaron dos líneas bien definidas en su programación con los residentes: las nuevas tecnologías y las terapias con animales. Estas líneas de programación van unidas y complementadas con otras programaciones más tradicionales, pero igual de necesarias e importantes para el desarrollo de las capacidades de las personas que allí viven. Y en esta programación de terapias con animales es donde aparecen los nombres que al principio reseñábamos, pues parte de la familia de Betsaida la forman ‘Enrique’ y ‘Antoñita’ -caballos miniatura fallabellas-, ‘Hércules’ y ‘Niña’ -monturas para equinoterapia-, y los perros ‘Lolo’, ‘Lola’ y ‘Trompi’, demostrándose que las terapias e intervenciones con animales producen grandes y sorprendentes mejorías en las personas con discapacidad, y cuanto mayor es la discapacidad mayores son los beneficios que los animales producen en estas personas, aumentando su socialización y autoestima.

Y es que el vínculo que se establece con los animales ayuda en el tratamiento de la hiperactividad y los trastornos de atención y de conducta, aumenta la motivación de las personas con discapacidad y favorece su atención. De igual modo, sus efectos calmantes contribuyen a reducir su impulsividad, además de mejorar su autoestima y su confianza en sí mismos. Además, investigaciones recientes demuestran que la presencia de animales se asocia a sensaciones de tranquilidad y relajación, reduciéndose la presión sanguínea y el ritmo cardíaco.

En ese sentido se trabaja en Betsaida actualmente en tres proyectos simultáneos:

  • Equinoterapia e Hipoterapia: para dicha actividad cuentan con ‘Hércules’ y ‘Niña’, dos hermosos caballos de gran nobleza y docilidad, con los cuales se realizan actividades de monta con los residentes de Betsaida.
  • Equinoterapia pasiva o asistencial: para ello trabajan con ‘Enrique’ y ‘Antoñita’, dos simpáticos caballos fallabellas, de apenas 60 cm. hasta la cruz, que participan en dos actividades diferentes. Por un lado se trasladan a los diferentes módulos del Centro, visitando a los usuarios más dependientes, que miman y cuidan con sus piropos y caricias. Y, por otro, se desarrolla la actividad llamada ‘El Caballo Viajero’, en la cual los equinos se trasladan allí donde se requieren -caso de otros centros, colegios o guarderías- acompañados por técnicos de Betsaida y algunos residentes, explicándose los orígenes del caballo en miniatura, su cuidado y realizando una actividad interactiva de demostración.
  • Perros de Terapia: aquí entran en escena ‘Lola’ y ‘Trompi’ y el recién llegado, hijo de ‘Lola’, llamado ‘Lolo’. Estos amigos, llegaron a Betsaida por pura casualidad; simplemente aparecieron un día en la puerta del centro, con mucho frío y bastante miedo y, sin saber de qué manera, se convirtieron en miembros de la gran familia que forman en Betsaida trabajadores y residentes. Con estos orígenes fortuitos, por puro azar fue germinando la semilla y se fue observando por los técnicos del centro la forma en que interactuaban con los residentes. Estos, personas con una gran discapacidad e incapaces de motivarse en otras actividades, eran tremendamente felices en contacto con los perros, así que, con inteligencia y sentido común, se fue dando forma a esta nueva actividad con cánidos. Y de esta manera se hallan actualmente en Betsaida en plena evolución y desarrollo del taller de perros de terapia, durante el cual y a lo largo de unas determinadas horas diarias dichos animales forman parte de diferentes actividades, siendo el resto de la jornada los fieles amigos y compañeros que todo perro resulta siempre ser para los seres humanos.

En paralelo a dichos talleres con caballos y perros en la Casa de  Misericordia Betsaida también se fomentan otros valores, como la responsabilidad y el compromiso, siendo los propios residentes del centro quienes se ocupan y preocupan por el bienestar y cuidado de los animales, realizando las tareas de alimentación y limpieza de sus amigos de cuatro patas, con el fin de que dichas actividades hagan crecer su autoestima hasta cotas nunca alcanzadas con otras actividades, hecho que sin duda alguna viene sucediendo.

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